En Guudjob acabamos de subir a bordo a una nueva compañera. Para encontrar al candidato idóneo, publicamos algunos anuncios con información sobre el puesto y animando a los interesados a escribirnos para optar a la plaza. Durante una semana nos llegaron todo tipo de solicitudes, hicimos decenas de llamadas y concertamos algunas entrevistas personales.

Hoy quiero contaros nuestra experiencia, convencida de que a más de uno de vosotros os ayudará en la búsqueda de trabajo. Vaya por delante que en Guudjob no somos expertos en el recruiment y, como tantas otras startups y PYMES de nuestro país, tenemos que arreglárnoslas nosotros mismos para hacer los nuevos fichajes.

Seguro que las grandes empresas y departamentos de Recursos Humanos tienen sus propios (y sofisticados) métodos para contratar, pero eso es otro tema del que prometemos enterarnos e investigar para ilustraros más adelante.

Como os digo, en esta ocasión paso a enumeraros algunas cosas con las que nos hemos encontrado a la hora de buscar el candidato ideal para nuestra startup y que deberías tener en cuenta a la hora de contactar a una empresa para conseguir un trabajo.

1.- “No soy una negada”

Bien. No ser un negado en algo es un buen punto de partida para intentarlo, pero no para conseguir un puesto de trabajo. Para que una empresa se fije en ti y se plantee contar contigo debes hacerle ver que puedes aportar valor. No vale sólo con jurar que no vas a hacer volar el negocio por los aires.

Destaca tus puntos fuertes y recalca aquello en lo que eres bueno. Si lo mejor que puedes decir sobre tus cualidades para afrontar unas tareas determinadas es que no eres un negado, es que ese trabajo no es para ti. Busca otro que te guste más y donde puedas aportar con tus muchas virtudes.

Conclusión: No digas nunca esta inoportuna frase y bajo ningún concepto insistas en ello, como fue el caso, añadiendo un “No se me da especialmente mal (el sector)”.

2.- Copiar y pegar: sí, pero con ojo

Toda empresa es consciente de que la suya no es la única a la que has enviado tu currículum, pero eso no significa que no necesite ver cierto interés en formar parte de su proyecto por tu parte.

El 95% de los emails que recibimos durante nuestra búsqueda no incluían ninguna referencia a la empresa. Como mucho algún correo mencionaba el nombre de la startup en el saludo, pero puedo contar con los dedos de una mano los candidatos que se refirieron a lo que hacemos o que dedicaron algunas palabras a nuestra actividad.

Cuanto más excepcional es la actividad de una empresa, más se echa de menos una referencia en la postulación de un candidato. Si escribes a una compañía que vende munición para matar zombies para trabajar en ella (si te lo estás preguntado: sí, sí existe), ¿mencionarías lo interesante que te resulta lo que hacen? Entonces hazlo también cuando escribes a una empresa que hace algo diferente. Les gustará saber que has captado su valor diferencial.

Por supuesto, si haces copy-paste, no olvides borrar aquellas referencias que hayas hecho a otras compañías en anteriores emails. El hecho de que se atribuya a tu negocio una actividad que no le corresponde o que te llamen por otro nombre es bastante perturbador (como diría nuestro programador, Eduardo).

Conclusión: Si crees que has dado con el texto perfecto para presentarte a una compañía vía email, no dudes en volver a utilizarlo a la hora de tocar otras puertas. Eso sí, revísalo atentamente y personalízalo lo máximo posible. Una referencia o halago a la empresa dentro de contexto nunca sobra. ¡A todos nos gusta que nos piropeen!

3.- “Muy Señores Míos”

“¡Uf!”. Eso es lo primero que me viene a la cabeza cuando empiezo un email con estas tres somnolientas palabras. Así como al Rey le resultará extraño recibir un email en el que alguien le saluda con un “¡Qué pasa, Rey!”, a quienes trabajamos en una startup nos parece igualmente raro que alguien se dirija a nosotros con un “Muy Señores Míos”.

Sobra decir que este punto (como todos los demás) es bastante subjetivo, pero me viene al pelo para incidir en la importancia de investigar a la empresa a la que te estás dirigiendo. Alguien que hubiese echado un vistazo rápido a nuestra web o se hubiese leído un par de entrevistas a los jefes publicadas en los medios, no se habría dirigido a nosotros en esos términos.

Conclusión: Antes de pulsar el botón de ‘enviar’, infórmate bien de quién está al otro lado de la pantalla. Cuando llegan decenas de emails y el tiempo para analizarlos es limitado, la primera impresión al abrir el correo cobra relevancia. La forma en la que se expresa cada candidato da una idea sobre cómo es su perfil a quien le lee, que de manera involuntaria se creará una imagen mental y analizará si encaja con la filosofía de la empresa. Estudia el carácter de la empresa y adapta tu mensaje.

4.- ¿No sabes quién soy? Disimula

A todos nos ha pasado. Es común que en el momento en el que quien nos llama por teléfono se presenta y nos dice su nombre, se nos cruce una Harley o nos pille pensando en la lista de la compra. En estos casos no pasa nada por preguntar una o dos veces “¿Disculpa?”, “¿De dónde dices que me llamas?”; pero de ahí a pedir que te lo deletreen porque has enviado tu currículum a tantas empresas que tienes “un lío del quince”, hay un trecho.

Si la empresa se decide a llamarte tienes que estar preparado. Intenta retener el nombre de todas aquellas a las que has enviado tu currículum o, por lo menos, que te suene si alguien te lo menciona.

Si en ese momento te resulta imposible entenderlo, retén el nombre lo máximo posible y al colgar dedica cinco minutos de tu valioso tiempo a cotejar lo que has entendido con los nombres de las compañías a las que has escrito. Seguro que cuando leas la empresa en cuestión, lo ves claro.

Conclusión: Una vez más, es evidente que mi startup no es la única a la que has llamado o enviado tu currículum, pero que ni siquiera te suene el nombre da una idea de tu nulo interés por formar parte del proyecto. Retén los nombres. Si es necesario, lleva un post it en el bolsillo que te sirva como chuleta.

5.- ¡Pregunta!

Este puede ser el punto más obvio de los nueve, pero no por eso vamos a dejar de insistir. A pesar de lo que se insiste en la necesidad de hacer preguntas en una entrevista (aunque el entrevistado a priori seas tú), lo cierto es que muy pocos candidatos de los que contactamos durante estos días nos formuló alguna.

Como bien dice Ignacio Santiago, haciendo preguntas al entrevistador demuestras proactividad e interés y significa que has hecho los deberes, por tanto, que estás preparado para ocupar el puesto de trabajo que se está ofertando.

“¿Cuál es el mayor reto al que se enfrenta la empresa actualmente?” o “¿cuáles son los planes de carrera para el puesto?” son dos cuestiones interesantes que dicen mucho sobre tu personalidad y tu actitud. ¡Pero ojo con lo que preguntas!

Una consulta sobre algo muy obvio de nuestro producto durante la entrevista es un coitus interruptus con difícil solución. El encuentro puede estar yendo de la mejor manera posible, pero si de repente haces una pregunta que evidencia que no sabes ni lo que hace la empresa, habrás perdido todos los puntos ganados hasta el momento. En nuestro caso fue “¿Es esto una app gratuita?”.

Conclusión: Volvemos a lo mismo, a la necesidad de hacer una investigación previa, en esta ocasión para intercambiar ideas con el entrevistador. De otra manera, parecerá que no estás lo suficientemente interesado en el puesto.

6.- No sin preliminares

Algunos de los candidatos a ocupar el puesto vacante nos enviaron un email con su currículum adjunto. Así, sin más. Ni un “Buenos días”, ni un ”Estoy interesado en”, nada, directamente al grano, sin preliminares.

Puede ser que detrás de esta decisión haya una buena intención de ahorrar tiempo al reclutador, pero no creo que sea eso lo primero que se le pase por la cabeza a quien recibe el correo. Si no inviertes un minuto de tu tiempo en saludar y escribir un par de frases, la empresa tampoco se molestará en abrir tu currículum. Y mucho menos en descolgar el teléfono para llamarte.

Conclusión: Saluda, preséntate, pelotea, cuenta un chiste… lo que quieras, pero escribe algo en el cuerpo del email que envíes con tu currículum.

7.- La vida da muchas vueltas

Agendamos una entrevista vía Skype con una candidata a la que habíamos llamado. Quedamos en hablar al día siguiente a las cuatro de la tarde. Cuando llegó la hora, allí estaba yo, puntual como un reloj con mi ordenador a punto. ¿Tienes tú noticias de esta candidata? Porque yo, hasta la fecha, no. Nunca más volvimos a saber de ella.

Puede ser que hayas cambiado de opinión y esa empresa ya no te interesa para desarrollar tu carrera. O que hayas recibido una oferta mucho mejor que deja a la primera fuera de juego. Es normal y entendible que surjan este tipo de cosas, pero no dejes de quedar bien con las empresas que descartes. Nunca sabes dónde puedes volver a encontrarte al reclutador en cuestión o si esa compañía tendrá en su poder el hecho de ofrecerte la oportunidad de tu vida en un par de meses.

Conclusión: No dejes de escribir un email cuando tengas que anular una entrevista o dejar un proceso de selección. Agradece el interés por tu perfil y haz referencia a la esperanza de volver a encontraros pronto. Así de sencillo.

2 comentarios
  1. Jaime Dice:

    Magnífico post. Muchas veces la simple actitud y mostrar interes es más que suficiente para acceder a un puesto de Trabajo.

  2. Blanca Dice:

    Hola ! Me ha gustado mucho el post porque nos da la versión desde ” el otro lado” de los que estamos o intentamos hacernos visibles en algún proceso de selección. Sin embargo, veo que nos quejamos de lo mismo cuando hablas de la impresonalidad, o de no ser puntual, o no aparecer a una cita previamente fijada para una entrevista, yo también me quede esperando.
    Es muy desolador que cuando no siguen contando contigo en los procesos ni siquiera te lo digan, simplemente tengas que darlo por hecho como me dijeron en alguna ocasión.
    Me gusta leeros y poder ver que extrañamente de una lado y de otro tenemos que corregir muchas cosas. Yo me apunto todos vuestros comentarios!
    Gracias,

    Blanca A.

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