Te sientas en frente de la pantalla de tu ordenador dispuesto a comenzar ese proyecto que tu jefe ha insistido que es tan importante. Miras la pila de tareas pendientes que tienes y miras de nuevo la pantalla. No sabes por dónde empezar. Te agobias y los minutos empiezan a pasar. Media hora después el documento de Word sigue en blanco… igual que tu cabeza.

Si esto te ocurre de manera habitual, siento decirte que estás experimentando un «bloqueo profesional», pero no te alarmes, es totalmente normal y natural que esto suceda. Lo importante es que te decidas a dar la vuelta a esta situación. O cambias de trabajo porque tienes claro que no es lo tuyo o atiendes a estos consejos que te damos a continuación. Verás cómo en poco tiempo te encuentras aprovechando el tiempo y tus energías:

1. Elige una tarea pequeña para empezar

Muchas veces saltamos de una tarea a otra sin lograr acabar ninguna. Terminar una y, sobre todo, comprobar que es posible, te dará el impulso que necesitas para continuar con la siguiente.

2. No te agobies con tu lista de tareas

Contemplar todo lo que tienes que hacer sólo te va a dar quebraderos de cabeza. Coge una y olvídate de las demás. Escóndelas para que no te miren con desdén desde su confortable folio garabateado y céntrate en el ‘aquí’ y ‘ahora’.

3. Crea una rutina que vayas a cumplir

Proponte trabajar durante 15 minutos sin parar, luego descansa 5 minutos y vuelve a hacer lo mismo. Busca la rutina que más se adapte a ti y empieza por pequeñas sesiones de trabajo. Son periodos cortos, pero estarás haciendo más que si estuvieras sentado en tu escritorio sin hacer nada durante horas. Puedes utilizar la famosa técnica Pomodoro para llevar a cabo esta rutina.

4. ¡Fuera distracciones!

Punto básico que no siempre cumplimos. Elimina cualquier tipo de distracción, tanto física (despeja tu mesa de trabajo) como electrónica (cierra las redes sociales, email, etc.).

5. Salta las partes difíciles

Muchas veces son la piedra en el camino que nos impiden continuar una tarea. Simple y llanamente, sáltatela. Siempre tendrás tiempo de volver atrás y completarla cuando te sientas más inspirado. Mientras tanto, podrás seguir completando el resto de trabajo.

6. Ponte en marcha

Empieza, pero empieza ya. Lo más difícil siempre es ponerse en marcha. Esa primera decisión es la que nos separa de completar o no una tarea. Te sorprendería la cantidad de veces que sólo con un pequeño empujoncito, el resto va rodado.

* Foto cedidia por Kristina Alexanderson (Flickr)