Ocho de cada diez españoles que tienen empleo están insatisfechos con sus condiciones laborales. Así de desesperanzador es el último Eurobarómetro sobre condiciones laborales para nuestro país. Con más de 4 millones de parados, los empleados concentran una excesiva carga de trabajo con jornadas laborales eternas y un ritmo frenético difícil de seguir.

El dato es más desolador aún si se compara con otros países como Inglaterra, donde el 88% asegura encontrarse a gusto en su puesto de trabajo, o Dinamarca, donde esta cifra alcanza el 94%.

Son muy pocos quienes, a pesar del nivel de insatisfacción, se atreven a dar el paso de abandonar el puesto. Los trabajadores con iniciativa y autonomía, en quienes esta frustración alcanza su máximo exponente, son los primeros en plantar a la empresa y aventurarse a buscar un trabajo que no esté reñido con su felicidad. Muchos optan por crear su propio negocio, otros por comenzar de nuevo como freelance.

La incertidumbre es uno de los principales hándicaps a la hora de dar el paso. Un empleado sabe que al finalizar el mes llegará la nómina, mientras que un freelance puede verse fuera de un proyecto por la mínima. Las empresas han sabido apreciar los beneficios del trabajador freelance y el 40% de los nuevos ocupados son trabajadores autónomos, según los últimos datos de la EPA.

Un profesional externo puede aportar un punto de vista diferente a la cultura de la compañía y no tiene las restricciones de los internos a la hora de presentar propuestas. Tan claro lo ven las empresas que, en relación a 2008, el volumen de vacantes para freelance se multiplicó por diez en 2013.

Trabajar por libre saca lo mejor de ti. Da el paso y atrévete a ser feliz con tu trabajo.