No, no estamos hablando de hacer estiramientos con tu cuerpo mientras envías ese email importante a tu cliente, ni de ponerte a hacer flexiones en la mesa de reuniones delante de tus compañeros. El ‘flexiworking’ es un concepto que está empezando a extenderse (e instaurarse) en las empresas de todo el planeta y que se ha convertido en un peso pesado, por ejemplo, en el sector bancario. El Banco Santander lo implantó hace muy pocos días.

La base del ‘flexiworking’, o flexibilidad laboral, es muy simple: elasticidad del trabajo a la máxima potencia. Se sustituyen los horarios de entrada y salida fijos por otros más personalizados y adaptados a las necesidades del trabajador. En algunos casos, se considera también que el empleado realice su trabajo desde casa. Lo que se pretende es que el trabajador sea valorado por sus logros y no por su mera presencia.

Esta nueva filosofía o cultura de trabajo permite al empleado compaginar de manera más efectiva su vida laboral con la personal. Pero no solo le beneficia a él, a la propia empresa, indirectamente, también. Tener un empleado más feliz resulta en una mayor productividad del negocio, una imagen que también se transmite al cliente y que en última instancia se traduce en mejores resultados para el negocio.

A pesar de los evidentes puntos positivos de esta política, en España aún no se apuesta por ella. Solo el 13,2% de las empresas españolas apuestan por el trabajo flexible y más de la mitad no augura cambios en este sentido en los próximos 3 años. Distinto es el caso de otros países europeos. En Reino Unido, el 95% de las empresas han adaptado esta modalidad, y en Francia y Alemania el ‘flexiworking’ está en auge, presente ya en más del 30% de negocios.

¿Qué os parece a vosotros el ‘flexiworking’? ¿Os gustaría que se aplicase en vuestra empresa?

* Imagen cedida por Johan Larsson