Las valoraciones generadas por usuarios se han convertido en algo tremendamente extendido (y exigido) en la web. Poca gente se imagina comprar un producto, reservar un hotel… sin antes echar un vistazo a los famosos “ratings and reviews”. Sin embargo, es curioso observar un cierto cliché con respecto a estos sistemas de valoración; la creencia de que los seres humanos somos más malos de lo que realmente somos. No es cierto que valoremos más cuando la experiencia ha sido negativa. Las estadísticas lo demuestran, y es por ello que esa supuesta amenaza apenas existe para el buen profesional.

En cualquier caso, clientes exigentes e incluso algo maliciosos siempre han existido, y ello en ocasiones supone «injustas malas valoraciones». ¿Te preocupa eso? No debería, por dos motivos fundamentales.

  • En primer lugar porque la masa hace la norma, pero incluso el mejor de los mejores siempre tiene críticos, y eso está demostrado genera credibilidad.
  • Y en segundo lugar, y más importante aún, porque no existe mejor fuente de aprendizaje y conocimiento que la que te puede aportar un cliente “insatisfecho”. Como bien dijo Bill Gates “Your most unhappy customers are your greatest source of learning”.

Piénsalo, no se aprende de un jefe blando, sino de aquel que saca lo mejor de tí, poco se aprende de un profesor poco implicado y facilón. Y de alguna manera sucede lo mismo con el cliente. La crítica constructiva, eso que gusta llamar feedback, es absolutamente imprescindible para poder hacer un ejercicio de mejora y crecimiento continuo.

Citando nuevamente a Bill Gates y haciendo alusión a este charla suya en TED : «los profesores (y nosotros añadimos todos los profesionales), necesitan feedback real.»